14 diciembre, 2020

Brújula

 ... y grité tu nombre a los cuatro vientos.

Los del sur me dijeron que habías pasado por sus calles desiertas,
los del este que llevabas otro nombre,
los del oeste que tu destino era incierto,
y los del norte no lograron reconocerte.

Corrí en direcciones opuestas siguiendo tus pasos,
y aún no logro encontrarte fuera de mis sueños.

Soy agua

Caigo rápido entre las hojas,
me deslizo sobre las ramas y refresco la tierra,
caigo sobre las veredas, techos y calles para limpiarlas.

Yo soy vida, pero algunas veces no controlo mi fuerza y mi energía desborda ríos...
destruyo casas y acabo con los sembríos.

Agrando mis olas y agito los mares,
acabo con cualquier pena.

Yo soy vida y soy muerte.

Yo soy agua.

Respeto

El respeto hacia la vida de los demás es importante,
pero el respeto hacia uno mismo es imprescindible.

Respeta tu bienestar emocional y espiritual,
respeta tus gustos y comodidades,
respeta tu espacio y tu tiempo.

No te obligues a coexistir con fantasmas ajenos.

Laberinto mental

Somos constantemente absorbidos por la grisasiedad de la ciudad contaminada de humo y avaricia, de interés, hipocresía, falsos influenciadores y eternos procrastinadores.

Competimos con los rascacielos de las metrópolis,
con desesperación buscamos el mejor auto, 
el mejor dispositivo electrónico,
fabricamos abundantes mentiras para sostener un estatus inservible.

Opacamos con basura, en cada paso, el verdadero sentido de la vida.

Nos hemos dejado envolver por lo material,
cuando es lo intangible lo que nos regala sentido para continuar.

Deberíamos dejar las banalidades a un lado, 
de forma radical,
no más sonrisas fingidas para redes sociales,
ni vidas minimizadas.

Riamos al ver un nuevo amanecer,
tomémonos el tiempo de oler una flor en el camino,
miremos a nuestro alrededor y dejemos que la dicha de la creación divina invada nuestro cuerpo y nos llene de regocijo.

Desprendámonos de lo que hace la mayoría,
de las modas temporales,
de lo efímero y superficial.