14 diciembre, 2020

Batalla

 Aunque esta batalla es mía,
es su sonrisa la que llevo como mi bandera
y mi escudo es su voz.

El eco de sus palabras rebota dentro de mi cuerpo 
y uso esa vibración para bailar a lo lejos con su mirada.

Me permite creer que todo estará bien
y que este infierno no es más que un momento que desaparecerá de mi mente,
desvaneciéndose en mi sistema nervioso.

Ansío el final de esta guerra,
que no caigan más cuerpos,
ansío la transformación del estruendoso sonido de las escopetas en ligeros aleteos de pájaros,
que todos encuentren su razón para no morir.


Yo ya encontré la mía.

Pensar

 Hago todo lo posible para poder verbalizar mis pensamientos 

y eliminar en ti todo rastro de dudas sobre lo que invade mi mente.


Pienso mucho, yo lo sé.

Pero el hecho de pensar mucho no quiere decir que sepa la respuesta a las preguntas que me hacen o que me hago, o que sepa lo que sucede.

Solo pienso porque me gusta abrir el abanico de posibilidades para saborear las peores y mejores opciones, así estoy advertida de lo que podría suceder.


Es ahí donde nace mi miedo y mi valentía, 

donde me atrevo a todo y al mismo tiempo no hago nada.


Sinceridad

Por cómo eres conmigo,

por lo que logras hacerme en el cuerpo y en la mente...

porque no solo haces tuya mi parte física,

porque robas por completo mi ser.


Pensamientos, deseos, miedos, fantasías...

todo te pertenece.


Nací para este momento,

para permitir que me hagas tuya en todo sentido.

No estoy interesada en pensar en el futuro...

todo lo que puedo ofrecer y me interesa de ti es el presente.


Aquí y ahora somos una sola energía 

fluyendo a través de nuestras mentes y nuestros cuerpos.


Brotando nuestra creatividad como cascadas de sudor,

generando un sentido para cada cosa,

dándole forma a las experiencias,

imaginando nuevos colores.

10 noviembre, 2020

Prohibido

Quiero hacer contigo todo lo que está prohibido aquí.

Conjugar nuevos verbos en otros tiempos,
crear un idioma que sea hablado por nuestros cuerpos,
alzar la mirada con orgullo cada vez que nos equivoquemos,
solo porque tenemos el valor de admitirlo y corregirlo.

Gritar a manos alzadas que el mundo es nuestro aunque no nos pertenezca nada.

Caminar a paso lento sobre la orilla del abismo,
haciendo equilibrio con las sonrisas y los orgasmos,
volar a las profundidades de tus miedos y
anidar en el vacío de tus futuros recuerdos 
para convertirlo en mi lugar favorito.

Sostener con la yema de mis dedos cada una de tus huellas dactilares,
sujetarme fuerte de tu cadera y 
correr al ritmo de tus antojos... que son tan míos.

Asimilar la idea de que antes no fuimos nada,
y hoy seguimos siendo eso... pero felices.
Rozar con la punta de mi lengua el contorno de tus dientes,
golpear con mis talones el camino que recorramos
tan solo para recordar cómo llegamos hasta aquí.

Alumbrar con mis oídos los rincones oscuros del alma,
al escuchar con atención cada palabra tuya,
que se enciendan tus ojos al sentirte completo
porque nadie ha recibido tus pensamientos tan bien como yo.

Dejar a un lado las palabras agudas y sumergirnos en las sobresdrújulas,
para poder susurrarte al ombligo mis poemas más raros.

Corrígemelos, 
cuéntamelos de nuevo, 
devuélvemelos hechos aviones de papel,
débilmente acaricia mis letras y
súbitamente insértalas en ti.

Permitamos que los aviones vuelen rápidamente,
que choquen contra los bosque de fantasías,
que la gente imaginaria muera trágicamente entre los puntos finales,
que luchen por aferrarse a las diéresis para salvar sus vidas dentro de nuestras mentes.

Y cuando lo sepas avísamelo de pronto,
como si fuese una mala noticia,
dime que ya no le tememos a nada porque lo hemos hecho todo,
que es hora de conquistar otras realidades para saborear nuevos pecados.