02 enero, 2019

Eternos amantes


Baila apasionadamente la silueta opaca de dos amantes paridos del humo de un viejo cigarro, como ellos. Asombrados e ilusionados se descubren entre sí poco a poco, saliendo presurosos de las bocanadas inexpertas de su creador solitario. 

Van adquiriendo formas, culpas y recuerdos. 

Tambalea el perfil de aquella mujer que intenta envolver entre sus brazos, de forma desesperada y con fuerza, algo más que la ilusión de poder conservar el recuerdo de él, así como están, por siempre; mientras que él se deja caer entre los brazos del pecado universal, sin la más mínima intención de sobrevivir a tal brutal ataque de pasión. 

Sin remordimiento son felices. 

Bailan juntos al compás de sus corazones y caderas, sin fijarse en que sus bruscos movimientos empujan las paredes, y los muros de la mente que los contiene se empiezan a derrumbar; los murmullos de la ciudad caótica se juntan para convertirse en el peor huracán.

Por favor ellos no, son uno. 
Por favor, ellos no son uno. 
Por favor. 
Ellos. 
No.
Son uno.

Ascienden juntos y le siguen el juego a las desfiguradas criaturas del viento mientras los intentan separar, luchan contra su huracán para permanecer atados; mientras los ojos de la ciudad catatónica los ven desvanecerse, felices en el intento. 
El cigarro se consume pero ellos aún permanecen vivos dentro de cada alucinación de los que no pudieron mantener entre sus brazos a su mayor anhelo o de los que no tuvieron la valentía de dejarse caer en el pecho de la tentación. Son más que el tiempo. 

El cigarro necesita una excusa, la luz viene junto a ellos. 

Como una señal de esperanza para todos los amantes que guardan sus historias y prefieren no contarlas por miedo a perder, esta vez algo más que su honestidad. Las historias corren hacia el fuego con la intención de ser revividas. 

El fuego está dentro de ellos. 
Ellos viven nuestras historias. 

Para los eternos pensadores cada anécdota narrada comienza a pesar; las acumulan y sufren una transformación degenerativa que impide el paso de la razón. Los recuerdos se aferran a los pulmones y a la garganta, van moviéndose incómodamente por el cuerpo con el afán de implantar la loca idea de creer que pudimos haber hecho mejor las cosas... que pudo haber tenido otro resultado el problema. Nadie detiene la proyección de alucinaciones inverosímiles, hay cabida para lo que pudo haber sucedido. 

La fantasía ha secuestrado a la realidad y esta sufre de estocolmo.

Duele. Sufres. Bocanadas van y vienen. Revives. Lamentas. Disfrutas del vapor que sale por tu garganta. 

Bailas las historias que proyectas en tu mente. 

La realidad te golpea desde adentro, como queriendo romper las cadenas de la locura; mientras los amantes danzantes siguen sumergidos en el fango de los intentos fallidos y las victorias no reconocidas de cada creador, esperando su oportunidad para volver a mirarse entre sí y poder cumplir su promesa de compañía eterna, esperan en el olvido con paciencia, el momento exacto para atrapar una historia y ser expulsados del inconsciente vestidos de algún nombre prohibido. 

26 septiembre, 2013

24.09.13

Caminó hacia la esquina de la habitación, 
tan pequeña, 
tan desnuda... 

Recogió la última verdad dicha y se la tragó,
como si alguien tuviese la capacidad de olvidar todo lo que se dijo. 
El foco seguía parpadeando. 
La comida seguía caliente sobre la mesa.

La nube de humo iba alborotando la grandiosa idea de saltar por aquella ventana abierta,
 como si fuese una señal divina que resolvería todo y le daría felicidad. 
A pasos dolorosos logró apagar la estufa antes de que las llamas se apoderaran de la casa, 
y lanzó por la puerta toda prueba de amor.

Prefirió dejar aquel insulto fuerte sobre la cama. 
Al final algo debía quedar allí después de tanto tiempo.

Mientras se desvanecía el cuerpo, 
su alma intentaba bailar una especie de cumbia fornicadora con la vida, 
la desesperación llegó para darle un masaje en la sien y encenderle un cigarro,
trató de hacerle más intensa la espera.

Ha sucumbido ante la presión de la mirada de la muerte y de la vida misma. 

Yace navegando en el mar inquebrantable, 
en el mar fuerte, 
en la prueba del orgasmo del cielo. 

Acostada, 
reposando, 
se deja llevar por las olas que la alejan cada vez más y
pierde su aliento al ritmo de la corriente.

19 julio, 2013

Contigo

A veces me canso y corro hacia tus brazos huyendo del mundo infeliz, 
me visto con tus besos y limpio mis lentes con tu mirada, 
sólo para ver con amor lo que suelo esquivar. 

A veces me canso de escuchar las mismas palabras, 
y me escondo tu boca para explorar verbos nuevos, 
olvido todo lo que ya he hecho para tener la oportunidad de volver a vivirlo junto a ti. 

A veces me canso hasta de escribir, 
e intento dibujarte a pinceladas de nostalgia sobre mis sábanas sepias ... 

Cuelgo tu corazón sobre mi cuello para caminar siempre por el mejor sendero. 
Intento ser fosforescente para no perderme en el retroceso inevitable de la vida, 
y si llegase a perderme quisiera que sea contigo... 
Con tus dientes y tu espalda, 
con tus pies y tu forma, 
tus dedos y tu nariz, 
con tus cejas y palabras. 

Contigo y todos los percances que pudiesen existir.

Primerísima


Entre ecuaciones y fórmulas él decidió volverse loco, 
caminó varios años con microchips bajo el brazo hasta que un día cualquiera encontró sobre una mesa el arma más bonita que pudo jamás haber visto.
La tomó con sus dos manos, no la dejó ir y presionó el gatillo, 
cuatro meses después expulsó il primo punto... 
Ocho años después la misma historia, 
y dos años más tarde optó por guardar el arma luego de haber muerto tres veces.

Cuando salí expulsada por el cañón, ella gritó... '¡Qué tu corazón te guíe!'; mientras él hacía un gesto extraño con su mano.

He atravesado varios corazones, 
cerebros, 
libros, 
tazas de café, 
cuerpos semidesnudos, 
actas de matrimonio, 
y confieso haber matado a más de dos fantasmas...
No he dejado de ser la primera bala de mi padre, 
perdida desde ese día.

Las mujeres suelen ser lo más peligroso de la vida.