14 diciembre, 2020

Respeto

El respeto hacia la vida de los demás es importante,
pero el respeto hacia uno mismo es imprescindible.

Respeta tu bienestar emocional y espiritual,
respeta tus gustos y comodidades,
respeta tu espacio y tu tiempo.

No te obligues a coexistir con fantasmas ajenos.

Laberinto mental

Somos constantemente absorbidos por la grisasiedad de la ciudad contaminada de humo y avaricia, de interés, hipocresía, falsos influenciadores y eternos procrastinadores.

Competimos con los rascacielos de las metrópolis,
con desesperación buscamos el mejor auto, 
el mejor dispositivo electrónico,
fabricamos abundantes mentiras para sostener un estatus inservible.

Opacamos con basura, en cada paso, el verdadero sentido de la vida.

Nos hemos dejado envolver por lo material,
cuando es lo intangible lo que nos regala sentido para continuar.

Deberíamos dejar las banalidades a un lado, 
de forma radical,
no más sonrisas fingidas para redes sociales,
ni vidas minimizadas.

Riamos al ver un nuevo amanecer,
tomémonos el tiempo de oler una flor en el camino,
miremos a nuestro alrededor y dejemos que la dicha de la creación divina invada nuestro cuerpo y nos llene de regocijo.

Desprendámonos de lo que hace la mayoría,
de las modas temporales,
de lo efímero y superficial.



El juicio

Nadie será mejor aliado o peor juez para ti, que tú mismo.

Entonces, no seas duro contigo; 
resalta tus virtudes y deja a un lado las frustraciones acumuladas.
No hay crecimiento si la mente vive en situaciones del pasado.

Los defectos suelen ser corregibles si realmente se desea superar tropiezos.

No compites en contra de nadie, 
los avances se los compara con el antiguo "yo".

Siéntete orgulloso si piensas que pudiste haber tomado mejores decisiones,
eso significa que has mejorado.

Sorpresa

Un fuerte viento enredó su cabello mientras el cuerpo se balanceaba sobre el filo del abismo cuando yo intentaba decidir entre la calma y la tormenta.


Acepté cerrar los ojos y saltar al vacío,
acepté con mi acción el castigo que me correspondía.


¿Vida o muerte?


Creí por un momento,
en los nuevos seres, 
en los atardeceres especiales 
y en las sonrisas puras.


Me lancé para salvarla, pero no se dejó.