23 mayo, 2020

Inefable

Ella es la protagonista de su propia historia y sin saberlo, también la de otros.

Su cuerpo baila de forma innata al ritmo de su corazón,
cuando la música irrumpe deja a un lado los temores oscuros
y le regala al momento su danza más sensual provocando a los cuerpos que
la rodean ansiosos de un poco de atención,
como si se tratase de algún cortejo urbano a la vida
para que le permita cumplir sus objetivos.

A veces quiere huir
pero es allí donde demuestra su valentía y enfrenta sus verdades
al asumir sus culpas para empezar desde cero,
con otra mente y otro cuerpo.

No es fácil dar con ella, 
es una gema hermosa incluso más que la Estrella Rosa 
por eso se esconde profundo en su propia mina 
para tratar de protegerse del inevitable caos que trae consigo el amor y el desamor. 

La noche se apodera de su mente para evitar el ansiado encuentro con Morfeo,
bombardeándola de recuerdos y anhelos que congela durante el día
para poder permanecer en calma.
La luna y sus estrellas la obligan a analizar una y otra vez todos esos momentos
que ella hubiese preferido no vivir o que quisiera volver a sentir,
bañándola en oscuridad y penumbra hasta que los acepta.

Lo desconoce, pero brilla más que cualquier luz existente 
por el reflejo de su fuego interior proyectado 
en los espejos de sus ojos color café tentación. 

No entiende que para brillar necesita un poco de oscuridad.

Atraviesa sola el inevitable proceso de la juventud,
lo hace a su paso y bajo sus propias reglas;
no hay nadie que gobierne su mundo más que ella
y su idea de conseguir la vida que tanto ha soñado.

Limpia su rostro salpicado de falsas promesas,
llamadas no deseadas y mentiras reveladas,
lo limpia con desesperación para que nadie note sus lágrimas doradas
y su forma tan dulce de sollozar.

¡Desafortunado el que no es capaz de reconocer su brillo y autenticidad! 
¡Desafortunado el que no la impulsa a ser más! 

Ya quisieran otros poder sentir la textura de su piel morena, 
rozar sus carnosos labios, 
sentir con la palma de la mano el latido de su corazón 
o dormir abrazado a su espalda. 
Ya quisieran otros ver a través de sus ojos para 
palpar la vida desde sus heridas y lecciones aprendidas. 
Ya quisieran otros encontrarla.

Reconoce con vergüenza las veces que permitió ser lastimada
por dudar del poder de su inteligencia
y de la perfección de su cuerpo tan real.
Se responsabiliza con tristeza de las veces que se dejó llevar por la ira
cometiendo errores dignos de la adolescencia.

Ella hubiese querido que supieran sostener su mano entre la gente
pero se rodeó de puros cobardes herederos de vacíos emocionales,
por eso ahora tiene miedo y por momentos
desearía cavar un poco más su mina para sentirse segura.

No merece nada menos que la felicidad absoluta.
No merece nada menos que recibir el intento diario de alguien que tenga como objetivo brindarle estabilidad y crecimiento humano.
No merece nada menos porque ella lo entrega todo.

23 abril, 2020

Tierra

Hoy eres libre de nuestras promesas imposibles,
de nuestras historias coloridas sobre el amanecer lejos de aquí,
celebra este otoño como si fuese tu primera oportunidad 
para tocar el cielo con la copa de tus árboles convertidos en ramas,
no te detengas ni dejes que los sueños reveladores interrumpan tu noche.

Disfruta el ser un nuevo descubrimiento, 
una nueva América,
deja que conquisten otra vez tu Ecuador,
que anclen en tus playas vírgenes y prendan fogatas con tus pensamientos,
ve tranquila y deja que talen tu Amazonía,
siente el placer en cada uno de tus arbustos sacudidos por la lluvia.
Sonríe aún cuando te des cuenta que 
han acabado con tu flora y tu fauna,
y que tú, desesperada tierra, intentas florecer entre la nada 
mientras tus pies caminan sobre los cuerpos que dejó la guerra.

Los que pudieron conquistarte correrán lejos,
perderás su rastro entre tu neblina
y aún así escucharás los jadeos dentro de tus cuevas,
irán contando a su manera la historia de cómo lograron 
robar los tesoros y cómo extinguieron tus especies
dejando restos para los nuevos curiosos.
Se irán con la falsa satisfacción de haberlo conseguido sin saber 
que fuiste tú la que concedió el permiso para ser invadida.

Si eso sucede toma la mano de tu silenciosa soledad y sigue tu camino,
que el fuerte viento peine tu enredado cabello, 
deja que las raíces que han sobrevivido inserten nuevas ilusiones en ti,
permíteles alojarse en tu corazón para sembrar nuevas frutas
y para abrir paso entre los escombros hacia un nuevo horizonte.
Deja que el día reponga cada hoja caída.

Avanza con la mirada en alto, 
nunca mires hacia atrás porque 
recordarás las veces que fui agua dentro de tu tierra 
humedeciéndote lo suficiente para crear vida nueva.
Cuando sientas la tentación de mirar hacia atrás, corre;
porque si miras querrás volver a sentir a ese extraño ser que rondaba 
los bosques admirando tu naturaleza,
dejando que el aire fluya,
bailando sobre la arena al escuchar tu voz en las olas.

Con el pasar del tiempo volverás a florecer y volverás a ser imponente.
No habrá adversidad que derrumbe tus montañas
ni diluvio que disuelva tu destino,
tu abrumadora realidad volverá a ser vida y muerte para alguien.
La espesa nieve cubrirá tu pasado y
tus volcanes estarán listos para lanzar algo más que lava cuando sea necesario.
En ti nacerán nuevas criaturas ansiosas de probar
tus sabores.

No dejes caer ninguno de tus pétalos por mí,
volveré feliz a mi lugar después de esta experiencia 
en un mundo que era desconocido y me intrigaba,
cuidaré mis galaxias y lunas abandonadas,
me bañaré en lluvias de meteoritos,
veré nuevas estrellas nacer y morir 
hasta tener valor de emprender un nuevo viaje.

12 diciembre, 2019

Carta

Me abrí paso entre la maleza de tu mente;
derribé montañas de basura acumulada y
apilé sueños mientras organizaba recuerdos maltrechos...
y tú sentías miedo.

Fui parida por tu inseguridad y deseo de ser alguien más,
yo era nada y de a poco me convertí en todo,
invadí y tomé el control de tu interior...
y tú no sabías qué sucedía.

Crecí y me dejaste tomar decisiones importantes por ti,
descarté culpabilidades que adquiriste con el paso del tiempo,
juntas fuimos grandes mientras sentías alivio al desconocerme,
creyendo inocentemente que todo era producto de tu valentía.

Las cosas se complicaron para ti cuando descubriste que la voz de tu interior fue diseñando su propio rostro y personalidad, ¿verdad?
¿Te asustaste cuando cerraste los ojos queriendo dormir y me viste por primera vez?
¿Te gustó lo que sentiste cuando escuchaste tu nuevo tono de voz?

El tono de voz que había elegido para mí.

Te resististe y día a día batallabas contra mí para recuperar tu libertad mental y emocional, 
pero era yo la que ahora dominaba cada paso del cuerpo y cada latido del corazón,
no podía permitirme regresar con las manos vacías...


Desesperada buscaste huir varias veces
de tu recurrente pensamiento de saltar,
pero el cuerpo ya era mío y tenía mucho por hacer.
Quise recuperar la fuerza que sabía que tenías antes de existir en ti,
por eso estoy aquí.

Te aparté de las acciones,
intenté empujarte disimuladamente al abismo;
sabía que esa era mi única oportunidad para mostrarme,
pero lo que no sabía es que eras tú la que se dejaría soltar sin más.

Lo mejor que pudiste hacer fue dejar esa guerra silenciosa y 
caer derrotada en una esquina de mi mente, 
ansiosa por descubrir victorias, perdones y errores sin sentir culpa.

Te leo en voz alta para agradecerte por el espacio,
por alimentarme con tus miedos,
por permitirme probar el fracaso de tus anhelos para saber hacia dónde quiero ir.


Seguimos juntas en este viaje.

06 diciembre, 2019

Lucha

A escondidas se reúnen sentimientos y pensamientos,
para decidir cual será la siguiente palabra en ver la luz.
Se va formando de la indecisión y el inconformismo de los involucrados,
nace bajo la opresión de la razón,
nace con el afán impregnado de salir de la oscuridad,
nace llena de esperanza.

Tambalea tratando de recorrer el sistema,
deja huellas en su paso con la idea de formar un recuerdo por si llegase a fallar en su intento,
avanza cada vez más rápido como si no estuviese naciendo sino huyendo de algo,
corre y se va golpeando con el camino,
se va malgastando y agotando,
se va cansando de no ser dicha y de seguir permanente en el intento.

El cuerpo enferma con su coraje, está cansada de no ver el sol.

Los sentimientos saborean la derrota al no tener respuesta,
y comienza el arrepentimiento masivo;
mientras que la razón asienta con la cabeza al reconocer a lo lejos su victoria.
Aún así es tarde... la palabra yace armada de valor y constancia,
tiene claro su objetivo y sabe que el costo de la reacción no es de su incumbencia.

Logra ver a lo lejos un resplandor, 
está segura de lo que hace y sabe que en el fondo sigue contando con el silencioso apoyo de unos cuantos sentimientos que permanecen en rebeldía.
La razón ya no está sola, camina pensativa buscando la solución para el problema que cree que se avecina.

La palabra, tímida, sube aferrándose a su alrededor...
raspa la garganta con sus uñas y no pretende detenerse,
llega de forma brusca a la boca y se prepara para correr por primera vez, 
o por última, con toda su fuerza.

El cuerpo sospecha que algo no anda bien, 
siente un vacío en la barriga producto del paso de la palabra,
siente algo en su boca y lo saborea para intentar reconocerlo,
pero no lo logra.

De pronto siente la imperiosa necesidad de escupirla,
la vuelve a saborear e intenta morderla para deshacerse de ella,
pero es muy esquiva y no se deja.
No queda más que hablar.

El cuerpo desconoce aquella reunión,
como siempre lo había dejado por fuera,
como si no existiese del todo.
Desconoce el resultado y su intención.

Sin otra opción escupe al vacío tal molestia, 
y la palabra no puede estar más feliz,
fue expulsada y va gritando su significado y propósito.

Ahora son dos cuerpos que la desconocen.

Queda ahí, tan diminuta sobre la nada;
feliz por su expulsión y segura de que la van a salvar... 
porque detrás de ella viene un pelotón que se le fue uniendo a la loca idea durante el camino.

Un conjunto de palabras que intentaron ser pronunciadas, 
pero que no se animaron a terminar el duro viaje.
No saben que su verdadero objetivo no es ser reconocidas,
ellas sólo quieren salir y dar alivio al cuerpo que, desconcertado, sigue sin saber qué quiere.