30 septiembre, 2019

Soldado

Un soldado más de esta inaudita guerra.

Armado de nostalgia y suspenso
lo empujaron a sacrificar algo más que sus ganas de vivir.

Sangra.
Huye.
Grita.

Limpia su rostro y sostiene temblorosamente su arma,
 una sonrisa.
Baja cuidadosamente los escalones de la angustia esquivando alivios temporales,
 ansía que la batalla acabe.
No sabe cómo llego hasta ahí pero sabe lo que debe hacer si quiere sobrevivir.
Caen a su lado los cuerpos asombrados de tanta maldad,
 caen y lo salpican de dudas sobre su existencia.
Corre entre la selva para esconder su miedo,
 él cree que podrá así rendirle culto a su hombría heredada.

Lo veo a lo lejos,
 manteniendo la esperanza de poder cambiar la historia.

Lo hubiese intentado otra vez,
 pero no aprovechó la oportunidad.
Ubicado se prepara para disparar su sermón sobre cómo sobrellevar el hecho de no saber qué hacer pero aún así querer hacerlo.
Esa disyuntiva le dio ánimos y corrió hasta la orilla donde se reflejó entre las piedras.
Sumergido en el charco de la miseria pudo darse cuenta del tiempo que había transcurrido durante su pelea.

Ya veterano no supo qué hacer con su efímero y borroso futuro.
Perdió tanto tiempo esquivando el dolor que sobrevivió sano y a salvo.

Ahora lo veo muy cerca de mi,
 se aferra a la idea de haber triunfado al conservar su vida
y no se da cuenta otra vez que esto debe doler para sentirse.

La vida siempre duele.

Manos Vacías

Aunque mis manos están vacías es mi corazón lo que intento llenar, 
mientras mi alma baila voy despertando mi consciencia. 
Me esfuerzo para ser un mejor humano, 
crezco junto a mi prójimo, 
aprendo con cada fracaso y saboreo mis victorias.

No permito que un sentimiento altere mi estabilidad, 
protejo mi bienestar mental e intento cuidar mi entorno. 
Trato de dejar a un lado el ego para manosear el hecho de ser una persona compuesta, 
entre otras cosas, de errores y fragilidades. 
Todos los días me equivoco pero no me frustro,
 entiendo que puedo aprender algo de cada situación y que los desaciertos no son una condena.

Valoro los detalles y no escatimo al expresar mi amor hacia mi familia y mis amigos. 
No olvido agradecer cada oportunidad para sonreír y coleccionar historias. 
El respeto es la clave.

Considero que una de las maravillas del mundo moderno son las acciones silenciando a las palabras. No me apego a los recuerdos porque la mente es frágil.

Mientras siga aquí seguiré vibrando alto.

Irreversible

¡Pero qué magia la que tiene en sus ojos!, sorprendido me animé a preguntarle:

                                -¿Es siempre usted así de libre? / Sonrió al escucharme.

Podría vivir enredado entre sus cabellos ondulados, susurré.

                                -Las otras opciones no me hacen feliz / Respondió ella mientras mantenía su sonrisa y acomodaba su cabello en sentido del viento, dejando volar algo más que mi imaginación al irse caminando con mi vida en sus manos.

Llené mis bolsillos con un suspiro y caminé como si nada hubiese sucedido... cuando realmente sucedió todo, porque fue ella.

Fragmento de los pecadores actuales

Ahora los pecadores lanzan besos inofensivos,
sus propias sombras caminan de rodillas cada noche pagando el pecado que no sintieron,
que no pudieron disfrutar aunque rogaron un poco de atención.

El cuerpo inerte yace bajo litros de sangre,
coleccionando virginidades,
una tras otra... destrozando corazones.

En la única piedra que piensan es en la que pican para alucinar con sus banalidades sociales.
No lloran, no sufren...

Pecan bajo intensidades e identidades diferentes y nadie sabe de quién se trata.